Capitulo II

Dias mas tarde ambos amigos recordarían la anécdota. Esta vez en presencia de Adeline. Adeline evidentemente no le veía la gracia porque cuando Aimé la relataba con toda gracia, ella lo miraba con cara de pocos amigos.
Resulta que Adeline hubiera preferido estar en esa reunión y Aimé no se había acordado de invitarla. Además, hubiera querido que Aimé se vista con el traja azul y que Roguin hubiera ido mas presentable.
Mientras los dos hombres ser reían a carcajadas. Adeline miraba a todos lados desconcertada. Voy a ver que esta haciendo Emma, dijo, casi quejandosé.

Los dos hombres aprovecharon el momento para conversar en español. Evidentemente preferían que Adeline no entendiera mucho lo que decían. Desde que la familia Bonpland había llegado a la ciudad, Adeline había aprendido pocas cosas del español local. Aimé aprovechaba las charlas con Roguin para aprender la lengia de cervantes y para aprender los modismos rioplatenses que tan graciosos le resultaban.

Conversaron acerca del gobierno. Las novedades eran extrañas. A Aimé se le hacía a veces dificil entender como funcionaban las cosas en esas tierras. Roguin que tenía ya unos años de estadía en la ciudad conocía algunos pormenores.
Aimé estaba preocupado por la abrupta ausencia de su amigo Manuel de la ciudad. De un dia para otro, el abogado que hubiera conocido en Londres, se había ido a la Provincia de Charcas. Roguin trató de explicarle en pocas palabras lo que estaba suciediendo. Aime no entendió o no quiso entender. Algunas situaciónes que se daban  en las Américas le resultaban extrañas. Sobre todo en esa ciudad de Santa María de los Buenos-Ayres que en honor a su nombre estaba embebida en un hedor pestilente noche y día.