-Lo que está pasando es extraño- reflexiona Amado, mientras ordena unas cartas. Ayer mismo recibí carta de Simón Bolivar. La toma en sus manos como quien atesora un bien preciado, mira la letra, huele la tinta, el papel. Deshoja el papiro y lo inspecciona en voz baja.
Simon me dice que no le diga a nadie, esto. Pero que siente que ya no puede resistir más. Al parecer el está al tanto de porque a Manuel Belgrano lo designaron a viajar al Norte. El tiempo dirá. Reflexiona.
Roguin mira. Lo admira. A veces tan ensimismado, otras tan sabio.
Roguin prefiere tocar temas patrios. Los ánimos estan caldeados, prefiere hablarle a amado de trabajo. Lo que Roguin no sabe aún, es que para Amado no existe el límite entre estos dos temas.
-¿Y qué mas cuenta, Simon?- ¿Alguna novedad de Celestino Mutis?
Amado se queda en silencio. se arregla la barba, se arregla el monóculo, y lee en voz alta un párrafo de puño y letra de Simón.
Ni bien termina, Roguin se queda en silencio un poco sorprendido. Otro poco sin entender bien.
-¿Y eso que significa?
-Desconozco. No se. Quizás Alexander sepa algo al respecto.