Alexander Von Humbolt vivía en Berlín. Se había instalado como profesor en la Universidad hacía unos años ya. Se escribían seguido con Aimé, ya que además de ser amigos entrañables, aún tenían trabajo científico en común para terminar. Por esos años se estarían públicando los primeros tomos de su libro, un libro escrito en conjunto,
que relataría los viajes a las américas que durante años realizaron ambos naturalistas.
Desde la ciudad de Berlin, Alexander le relataba a Amado novedades de la tierra prusiana, compartían comentarios de la nueva música recién venida de Wienn o de Salzburg. Se hablaba tambien en esas cartas de lo que sucedía en la Francia que dejó Mr. Bonpand tras la caída de Napoleón Bonaparte.
Por alguna razón extraña, lo que a Amado le preocupaba unos años atrás, es decir, el destino de su amada Francia, era un preocupación en segundo plano ahora. Sin que Alexander pueda entenderlo bien. Aime se preocuparía de ahora en adelante por lo que sucedía en esa América, que tanto empezaba a amar.